Martes 03 de diciembre, noticia tempranera: Somos (otra vez)
la última rueda del coche según el informe PISA. Hasta un día antes solo se
hablaba de un programa de TV y muy probablemente con la llegada de la Navidad
(o antes) el tema se agote, la “indignación” pase, alguien más se anime a
contar sus penas de amor en señal abierta y dentro de tres años volveremos a lo
mismo.
Pero ya que aún el barro está fresco, revisemos. ¿Qué es
PISA?, cuántos sabemos qué evalúa y cómo. No voy a describirlo acá, si es de su
interés pueden ver el siguiente video y no les tomará mucho tiempo. Lo que si
diré es que es una prueba estandarizada y por tanto usa el mismo instrumento
(lo diferencia únicamente el idioma) para todos los participantes sin importar
el lugar de origen, tipo de gestión de la institución ni el grado o nivel en el
que se encuentre el estudiante, es decir, solo importa que tenga 15 años de
edad.
Es lógico pensar que no es necesario esperar los resultados
para saber que un estudiante promedio del país, no logrará superar a otro de su
misma edad (no condición) que se encuentre en Asia o Europa. Ahora, hay que
tener claro que en este “Mundial” no participan todas las “selecciones”, ser
últimos no significa que todos los países estén necesariamente mejor.
Independientemente de si una prueba estandarizada es o no la
mejor opción o si estos resultados nos mandan a “la baja”, lo cierto es que no
podemos dejar de hacer un alto, analizar la situación y ver hacia adelante. Pero
pasa algo curioso, todos levantan la voz con indignación (entiéndase por
indignación, escribir un tuit o un comentario en Facebook) como si de novedad
se tratara, ¿sabían que existe una prueba nacional llamada Evaluación Censal de Estudiantes (ECE) y que sus
resultados los pueden ver también acá en internet?
Solo un par de datos puntuales sobre la Prueba de la ECE:
según la Unidad de Medición de la Calidad, entidad a cargo, en el área de
Comunicación los resultados obtenidos por los niños son iguales tanto en el
sector estatal como en el privado y en Matemática, el sector estatal es
superior al privado. Aunque estos datos se refieren a los distritos populares,
no dejan de ser importantes.
Aunque seguir hablando de El valor de la verdad, Combate o
cualquier otra huachafada es más fácil y hasta gracioso, habrá que preguntarnos
qué nos falta hacer o sentarnos a esperar un mesías-presidente. En mi opinión,
debemos poner nuestros ojos en las aulas no para buscar culpables (que no son
ni los maestros ni los estudiantes) si no para conocer realmente de qué
partimos. Y para mí, comienza por revalorizar al maestro, darle el lugar que
merece, un sueldo justo, la capacitación y herramientas necesarias para
entonces pedirle resultados, no antes.
Recuerdo siempre cuando a los 16 me preguntaron “¿a qué
carrera postulas?” para luego de responder, escuchar “aaaahh ¿vas a hacer
huelga?”. Es esa la imagen social del maestro y sin embargo, doy fe de ello,
acá en el Perú hay muchos pero muchos maestros esforzándose día a día, dando lo
mejor de sí, preparándose para ser mejores. Y si les preguntas por qué lo hacen
te dirán “por mis niños”, “para enseñarle a mis colegas”.
Es cierto que necesitamos políticas de Estado y no de
gobierno, mayor presupuesto, trabajar por alcanzar La educación que queremos. Pero
también necesitamos jóvenes comprometidos con su propio desarrollo, padres de
familia pendientes de sus hijos, empresas privadas con sentido social, mejores
universidades…un país no cambia de arriba hacia abajo si no al contrario. Así las
cosas, tú, ¿qué vas a hacer?

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